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miércoles, 20 de marzo de 2024

 Ya sé, el ratón que se muerde la cola; las palabras.

La perturbación obsesiva por ese algo determinante que las subyace.

Mi vocación por perderme en todo mar de laberintos.

Mía.

Que no era mi intención,

O aunque mi incapacidad,

el saberlo no me alcanza.


Hay algo nuevo, algo cambió,

o al menos eso creo.

Una balsa, que tal vez no haga puerto jamás,

pero por fin lo siento, hago pie:

Te pido perdón, disculpas, lo lamento.