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domingo, 21 de abril de 2019

Después de cada guerra
alguien tiene que limpiar.
No se van a ordenar solas las cosas,
digo yo.
Alguien debe echar los escombros
a la cuneta
para que puedan pasar
los carros llenos de cadáveres.
Alguien debe meterse
entre el barro, las cenizas,
los muelles de los sofás,
las astillas de cristal
y los trapos sangrientos.
Alguien tiene que arrastrar una viga
para apuntalar un muro,
alguien poner un vidrio en la ventana
y la puerta en sus goznes.
Eso de fotogénico tiene poco
y requiere años.
Todas las cámaras se han ido ya
a otra guerra.
A reconstruir puentes
y estaciones de nuevo.
Las mangas quedarán hechas jirones
de tanto arremangarse.
Alguien con la escoba en las manos
recordará todavía cómo fue.
Alguien escuchará
asintiendo con la cabeza en su sitio.
Pero a su alrededor
empezará a haber algunos
a quienes les aburra.
Todavía habrá quien a veces
encuentre entre hierbajos
argumentos mordidos por la herrumbre,
y los lleve al montón de la basura.
Aquellos que sabían
de qué iba aquí la cosa
tendrán que dejar su lugar
a los que saben poco.
Y menos que poco.
E incluso prácticamente nada.
En la hierba que cubra
causas y consecuencias
seguro que habrá alguien tumbado,
con una espiga entre los dientes,
mirando las nubes.

domingo, 24 de febrero de 2019

No veré desolación donde solo hay soledad Ni viento ni en un huracán donde haya un soplo desnudo Ni como ni que mil monto donde supimos estar Voy a volver a mirar y aprender a andar fecundo Es que no fuimos dos cuerpos es que fuimos otro mundo Un universo profundo entre cosas cotidianas Que no son buenas ni malas mientras vayan orbitando Pero un veneno aguardando cuando no se mueven más

jueves, 16 de noviembre de 2017

Yo no sé cómo saltar
de la orilla de hoy
a la orilla de mañana.
El río se lleva, mientras,
la realidad de esta tarde,
a mares sin esperanza.
Miro al oriente, al poniente,
miro al sur y miro al norte...
Toda la verdad dorada
que cercaba al alma mía,
cual con un cielo completo,
se cae, partida y falsa.
...Y no sé cómo saltar
de la orilla de hoy
a la orilla de mañana.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Qué lástima que mi vida sea tan corta y no me permita aferrarme de todas las cosas que quisiera. Pero eso no es problema, ni punto de discusión; es sólo una lástima.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Abr(L)azo



Tu luna se pincela en el aire, a algo de un metro, atrás de mi hombro; hasta que se mueve. Me deshace en palabras y se muda a mi centro, se esconde en mi sexo, y después camina; sube por mi espalda, se proyecta por la mollera y una noche te encuentro siendo las estrellas, todas las estrellas. Tu inmaterialidad se hace cosmos, ahora para sentirte tengo que buscarte expandida en la cúpula del cielo. Hasta que la luna cambie y me adentre en tus ojos, y tus ojos me inunden de tu sexo. Me ahogo en mi historia, decaigo, escupo lágrimas que son los petalos tersos de una flor que crece como los mares. Y yo, inválido, escribo con tinta sobre las aguas del océano, basto, infinito. Escribo con trazos que se desarman, que me disuelven. Escribo un susurro del relato de tu luna, que me acompaña perdida entre tanto cielo; y me regala el perdón que habita al olvido. Tu amor me nutre. Tu enojo me esculpe. Tu adios me recuerda que son eternos los cantos de los pájaros, que cantan efimeros, a la sombra del águila.

jueves, 10 de julio de 2014

domingo, 22 de junio de 2014

De nada me sirven los ismos

No necesito pretextos para decir que soy hombre
porque conozco que el abismo entre las palabras y el silencio,
porque no me interesa la costumbre de mover a las cosas entre nombres.
No me sirven los ismos para reconocer el dolor en una mirada,
en la expresión frustrada del que necio o temeroso desconoce el vínculo.
No me hace falta ningún ismo para diferenciar la tiranía de la confianza,
para saber que la fuerza de un hombre arraiga en la coherencia,
que no hay caricia que supla la ausencia, de quien escapa entre rutinas.
No necesito de un ismo para embriagarme en vuelo abstracto,
con la belleza cruda que irradia candente, sutil e imponente; lo femenino.
No hay ismo que no ensucie el puente límpido, el contacto cabal,
la necesidad primordial de una comunicación sin violencia.
No hay ismo que pueda contra el miedo sinó encubrirlo,
no hay transformación por reemplazo, ni libertad por sustitución.
Nunca serán suficientes palabras para hacer cultural al misterio,
ni suficientes personas para pronunciarle su nombre.