Podría ayudarte a esconderte, pero le dejo eso a los demás. Soy un hombre, prefiero penetrarte, hundirme en tu ser, sentirte, inquietarte, movilizarte; descubrir tu belleza más profunda.
Tal vez por primera vez pueda decir de manera honesta que pude te pude sentir; tu corazón, o lo que sea que sacó desde tu pecho esa descarga, la explosión eléctrica y virulenta. Si, te pude percibir en tu condición de palo rígido, comprimido por las puntas, vibrando en un frenético vaivén y ver tu cara de susto en esa samba; tal vez te ví, viéndote sin mirarte. Te pude sentir soplando un viento violento, sin esconderme, despierto hasta los pelos, dejando que me vueles. En este momento quisiera conocer más de vientos para decirte con más detalle cual es el viento que conocí adentro tuyo; alguno arremolinado y cosquilleante, eléctrico y punzante, polirítimico de alguna forma. Un viento que fácil voló con la importancia que podría haber tenido cualquier historia, y con tanta fuerza voló mis fantasías y mis miserias como vuela el polvo en un camino atrás del paso. Me volé, tan sin miedo que pude aterrizar orgulloso. Me pregunto si estarías distraída o si me habrás podido sentir volando adentro de tu viento, con tu viento adentro mío.
Devolver la comunicación a la tierra, darle de una buena vez voz, vos; y yo. Sentirnos en todos nuestros canales; es nuestra necesidad histórica. Si ya de por sí el lenguaje es defectuoso, ¿hace cuanto lo venimos amputando con esto de la era de la comunicación?
quiero escuchar tu voz, y tu risa, porque sin eso mis oídos se marchitan
aplicativo de instrucciónes, o manual del usuario; o lector: leer dandole play
hola, si ¿qué tal? che, sos muy linda, ¿no querés jugar a la ruleta rusa de los corazones conmigo? Me voy a comportar, te lo juro que me voy a comportar, que seguro le voy a caer bien a tu madre y a tu padre, aunque los dos los odiemos en complicidad y las dos cosas las vamos a hacer para que estés tranquila. Te voy a vender un niño de sonrisa inocente y en cuanto te encariñes te lo voy a arrancar de los brazos y me voy a convertir en un fogoso hombre frío y todavía voy a tener las manchas de luz en los ojos y esa va a ser la señal para que sepas que todavía te amo y te voy a arrastrar por la alfombra como una puta y yo por adentro me voy a arrastrar para compensarlo y voy a torturarme pensando si te gustará o si me vas a dejar porque te maltrato. Pero no te vas a tener que preocupar por limpiar porque después de enchastrarnos voy a limpiarlo todo con la remera sucia que voy a dejar tirada en el piso hace dos semanas porque el resfrío se me fue hace dos semanas y ya no necesité sonarme más los mocos ni mover la remera con la que me sonaba los mocos hace dos semanas. Te voy a cocinar tu comida preferida, te voy a sorprender en la ducha y te voy a enjabonar con mucha suavidad en tus partes más tensas y te las voy a aflojar porque sé que en la ducha no tenés forma de escaparte y antes de saberte entregada voy a recorrerte con besos, o con la lengua, y en cuanto estés entregada te voy a dar la espalda y pedirte que me pases el jabón por ese grano que me salió en la espalda por usar mochila en verano o me voy a tirar un pedo de esos que en la ducha siempre huelen peor, pero tu comida favorita me va a salir riquisima y la vamos a acompañar con helado de crema del cielo y pistacho y vamos a ver una pelicula de Tarkovski y me voy a hacer el que sabe para saber por un rato que ahora no podés darme vuelta con dos palabras y hacerme sentir un tonto como siempre lo haces cada vez que das vuelta todo y me convencés que el que lo da vuelta todo siempre soy yo. Te voy a pedir que te vengas a vivir al campo conmigo, que seas la madre de mis hijos, que me amamantes con tu leche, te voy a empezar a construir un castillo y en cuanto lo termine vos vas a poder esperar a tu principe azul en la torre más alta y yo sólo te voy a pedir un balde para que la sangre que salga de mi corazón no manche más el piso y me voy a dejar morir por gotas para que tu principe azul, que voy a ser yo, nunca llegue; porque voy a preferir siempre ser más un dragón más que ser una mentira y hasta que un día bajes de la torre y caminemos por los prados sembrados de albaca y berros de agua que van a crecer en nuestros estanques llenos de sapos que, del otro lado de la ventana, te voy a ver besar uno por uno, buscando vaya a saber yo qué, todas las noches que nos peliemos porque queramos entendernos y siempre sea imposible, porque entender siempre va a ser imposible y siempre lo vamos a intentar lo mismo.